¡Sujétame el cubata!
Cuando el alcohol no te quita el volante de las manos, pero sí te quita la cabeza Hay una imagen muy instalada en el imaginario colectivo cuando hablamos de alcohol al volante: el conductor que zigzaguea, que arrastra el coche…
Cuando el alcohol no te quita el volante de las manos, pero sí te quita la cabeza Hay una imagen muy instalada en el imaginario colectivo cuando hablamos de alcohol al volante: el conductor que zigzaguea, que arrastra el coche…
Cerrar la puerta de nuestro vehículo parece activar un interruptor psicológico profundo. Como conductores, a menudo experimentamos el «Síndrome de Jekyll y Hyde»: personas que en su hogar son modelos de amabilidad, pero que al volante se transforman en «guerreros»…